La actual polémica sobre la memoria histórica está viciada de orígen. Parece más bien una cuestión de memoria selectiva, bastante asociada con la ignorancia histórica.
Da la impresión de partir de una concepción maniquea de la historia, no muy distinta de la visión "imperial" de hace unos años. En ellas existen los buenos y los malos como categorías colectivas y fijadas según nuestra conveniencia.
Por otra parte, quienes ahora se rasgan las vestiduras "descubriendo" maldades ajenas, han tenido toda la información disponible desde hace al menos 30 años. ¿Tal vez no les interesaba? ¿No era rentable?
Está muy bien que las familias puedan cerrar capítulos de su vida, dar sepultura a quienes fueron asesinados y no han tenido ni un nombre sobre sus tumbas. Lo que no está bien es que algunos intenten usar como arma arrojadiza política esas acciones, en una especie de eslogan tipo "¿veis lo que hacía la derecha?". Desgraciadamente el actuar canallesca y cobardemente no es monopolio de un partido. Ojalá fuera así, y todos nos apuntaríamos a otros.
La verdadera memoria histórica es reconocer que esa historia, vieja de casi 70 años, es eso: historia. Y como tal estudiarla, con rigor científico e histórico. Aprender del pasado para no caer en los mismos errores.
El revanchismo tardío de ciertos políticos suena a que, a falta de cosas mejores que decir, retoman viejos y rentables tópicos como sustituto de la acción de gobierno positiva.
Nací cuando la última Guerra Carlista estaba a la misma distancia que ahora está la Guerra Civil. No tenía sentido entonces desempolvar las brutalidades de las guerras carlistas (más allás del estudio histórico), como no lo tiene ahora bucear en un pasado triste y cainita.
Cuando dicen que la Transición supuso un pacto de silencio, de olvido de la Guerra Civil y la dictadura, confunden la superación con el olvido.
En aquellos años de la Transición llegamos a sentirnos orgullosos de ser españoles, de estar protagonizando un cambio histórico y ejemplar. Figuras como Suarez, Gonzalez, Carrillo, Tarradellas, Pujol, ... estuvieron a la altura de la historia. Tuvieron la memoria histórica necesaria para mirar al fururo. Pero ahora, desde hace ya más de diez años, estamos en la hora de los enanos: políticos sin talla, sin sentido de estado, que se pierden en la minucia convirtiéndola en materia de batalla... una pena.
Mienten quienes asocian al PP con la derecha fascista, tanto como quienes asocian el PSOE con el Frente Popular. Quienes eso hacen juegan con la ignorancia de mucha gente, demasiado joven para recordar lo que era, de verdad, un sistema fascista, y por supuesto lo que fue el muchos aspectos el Frente Popular.
Dicen que los pueblos tienen los gobernantes que se merecen. Pues vamos jodidos, si eso es todo lo que nos merecemos.
lunes, 7 de julio de 2008
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